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El Milenario Poder de la Meditación Zen

Meditación Zen

En el budismo, existen diferentes escuelas. Una de las más populares en el mundo entero, es la conformada por el budismo zen. Pero de seguro te estarás preguntando, ¿Qué es el Zen? Bueno, es una corriente del budismo la cual considera a la experiencia como el principal camino a la iluminación y la sabiduría interior.

Su enseñanza se centra en la práctica del zazen o meditación zen, un tipo de meditación cuya práctica consiste en sentarse con la espalda recta y centrar la atención en la respiración.

Poses utilizadas en la meditación Zen

De acuerdo a la tradición zen, Siddhartha Gautama, el primer buda de la historia, alcanzó la iluminación meditando en postura de loto. De allí, que esta pose sea utilizada en la práctica del zazen o meditación zen.

La pose de loto es aquella en la que ponemos las piernas cruzadas en el suelo, enderezamos la espalda y perfilamos el mentón mientras hacemos un mudra (gesto) con las manos.

Existen cuatro variantes aceptadas de esta pose por la escuela zen: loto completo, medio loto, pose birmana y seiza (sentado al estilo japonés). La diferencia entre éstas, es la forma en que ponemos las piernas.

La postura de Loto y otras poses

Posturas para meditar

Loto completo y medio loto son las más difíciles. En loto completo, nuestras piernas están cruzadas con cada pie situado encima del muslo contrario. El Medio loto es parecida, pero con un pie en el suelo y el otro encima del muslo contrario.

La pose birmana y la seiza son las que debemos hacer si somos principiantes. La birmana la hacemos cruzando las piernas en el piso y poniendo los pies en paralelo plegados al cuerpo. Y la seiza, la hacemos sentandonos de rodillas sobre los talones al estilo japonés.

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En caso de incapacidad física, podemos sentarnos en una silla con la espalda derecha, las piernas rectas y las manos descansando entre los muslos.

Mudras utilizados en la meditación Zen

Los mudras son gestos, símbolos o poses que se hacen con las manos. Las tradiciones budistas y yóguicas afirman que los mudras aumentan el flujo de energía en el cuerpo y facilitan el viaje interior.

Aunque es válido colocar las manos en la pose que nos sintamos cómodos, el mudra que enseñan la mayoría de las escuelas zen, es el mudra del vacío. También conocido como mudra cósmico, mudra universal o Hokkaijoin (en japonés).

Mudra del Vacío

Cómo hacer el Mudra del vacío

Colocamos las palmas de las manos mirando hacia arriba y posamos la mano izquierda sobre la mano derecha, de tal forma que los dedos de ambas manos queden alineados y los pulgares.

Ahora, situamos la punta de ambos pulgares frente al ombligo y separamos ligeramente los brazos del cuerpo.

Significado del Mudra del Vacío

El mudra cósmico representa la forma de un círculo, aunque en realidad se asemeja más a un oval.

Este mudra simboliza la totalidad y la vacuidad del universo entero. Lo cual es una de las enseñanzas centrales del budismo zen.

Cómo practicar la meditación Zen

El primer paso es buscar un lugar tranquilo y colocar nuestro en cuerpo en alguna pose de meditación. Luego, dejamos los ojos cerrados, entreabiertos o fijos sobre un objetivo, ponemos la lengua en el paladar, hacemos un mudra (gesto) con las manos y tomamos un par de respiraciones profundas, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.

A partir de aquí y manteniendo la postura, debemos centrar la atención en nuestra respiración y respirar de la forma en que lo hacemos normalmente, sintiendo el aire que entra y sale de nuestro cuerpo.

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Técnicas para centrar la atención

Existen técnicas que pueden ayudarnos a enfocar nuestra atención en la respiración.

Las más conocidas, consisten en contar nuestras inhalaciones o exhalaciones hasta un número (5, 7, 10…, etc) y volver a empezar de 0 cada vez que contemos hasta el último número o nos distraigamos y perdamos la cuenta.

La práctica hace al maestro

Es normal si los primeros intentos nos resulta difícil hacerlo. Los pensamientos que aparecen en nuestra mente pueden distraernos.

Nuestra capacidad de centrar la atención irá mejorando con la práctica. Y una vez consigamos hacerlo de buena forma, podremos observar cómo nuestra mente se aquieta y entra en un estado muy positivo de relajación.

No existen tiempos fijos para meditar. Podemos hacerlo cuando queramos y durante el tiempo que nos plazca, intentando que la práctica sea parte de nuestra rutina diaria.

Meditación Zen guiada

La meditación Zen en la vida cotidiana

Aunque la manera óptima de realizar la meditación zen es sentándonos en pose de meditación en un lugar tranquilo, esta práctica no se ve limitada por estas condiciones.

Es posible meditar en cualquier entorno y circunstancia. El único requisito, es volvernos conscientes de nuestra respiración y conectar con el eterno aquí y ahora.

Podemos estar haciendo cualquier actividad y, al mismo tiempo, tener la conciencia puesta en el momento presente. De manera que la actividad en sí misma se convierta en una meditación.

Antes de poder hacer esto, necesitarás varias sesiones de meditación zen al estilo convencional. Ya que no es algo sencillo de hacer.

Los beneficios de la meditación Zen

Aunque la meditación zen es un arte milenaria, tan solo recientemente la comunidad científica ha comprobado algunos de sus numerosos beneficios.

A través de pruebas realizadas con escáneres cerebrales, se ha podido observar que este tipo de meditación resulta sumamente favorable en el tratamiento de padecimientos mentales como la depresión, el déficit de atención con hiperactividad, el trastorno obsesivo compulsivo y los cuadros de ansiedad.

Estos son tan solo una pequeña parte de los beneficios asociados a este práctica, pudiendo también mencionarse que: la respiración se hace más profunda y pausada, la capacidad de concentración y atención aumenta, ayuda a corregir la postura corporal, se produce una reducción del estrés metabólico y de las tensiones, mejora la conexión entre los hemisferios cerebrales y promueve la producción de hormonas que favorecen el bienestar y la calma; entre otros.